La afectividad nos permite identificarnos con otras personas y seres, siendo capaces de amar, comprender, dar y recibir, proteger y poner límites con amor.
Desarrolla la capacidad de vínculo, empatía y apertura hacia la diversidad humana.
Es el campo de todos los afectos. Es la gran aportación de Biodanza, lo que necesitamos recuperar como humanidad para sanar y evolucionar.
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